Acompañamiento en Obra
Tirar una pared, ganar un hogar.
Una pared que nadie se había atrevido a tirar porque "no se sabe lo que hay detrás". Lo supervisamos. Lo calculamos. Lo coordinamos con el aparejador.
La intervención duró tres semanas. El resultado cambió por completo la relación del cliente con su casa: la cocina, el salón y el comedor pasaron a ser un único espacio que respira.
Sin acompañamiento técnico, este tipo de decisión se aplaza o se ejecuta mal. Con supervisión, se convierte en la mejor reforma que se puede hacer con el menor presupuesto.